-->

La cabeza me va a mil


Hemos escuchado mil veces que en estas semanas la ansiedad puede aumentar. Y más las personas que tienen tendencia a esos síntomas. Y más aun los que tienden a preocuparse por temas de salud.

El rollo de la ansiedad es que no sólo afecta a nuestras emociones y pensamientos, también a nuestro cuerpo. Por eso, ante la excesiva preocupación por contagiarnos de, es fácil caer en este bucle:

1.Tengo pensamientos repetitivos de que me contagio. Cabeza a modo centrifugado.
2. Me desregulo emocionalmente: tensión, preocupación, frustración, tristeza, irascibilidad, etc.
3. Esos pensamientos y emociones despiertan síntomas físicos, hacen que me encuentre peor (dolor de cabeza, problemas de sueño, dificultad para respirar, sensación de flojera).
4. Oh, oh, estoy contagiada. Vuelvo al punto 1 y repito el bucle.

Ahora más que nunca, no confundamos el coronavirus con la ansiedad. Si ya la has sentido alguna vez, seguro que puedes reconocerla fácilmente. En ese caso, recuerda que sólo es ansiedad. Es incómoda de la leche, pero prácticamente “inofensiva”.

Venga, ¡que lo estamos haciendo genial!