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¿Todo pasa por algo?


Acostumbramos a decir eso cuando algo va mal, «todo pasa por algo». Nunca me ha gustado esa creencia, la verdad.


Vamos a decirlo. Hay cosas que ojalá no hubieran sucedido. Sufrimientos, injusticias, situaciones que nunca entenderemos, momentos en los que pensamos: ¿¿en serio?? La vida se está cebando conmigo. No pasa nada por sentirnos así.

La verdad es que, por el momento, no podemos saber si todo pasa por algo. Pero lo que sí podemos afirmar es que cualquier cosa puede servir PARA algo.

Cambiar el «por qué» y usar «para qué» marca una diferencia abismal. Que es lo que cada uno de nosotros decidamos hacer con esa situación no elegida.

Si lo enfocamos adecuadamente cualquier cosa puede dejar buen poso, no ser estéril, dar ciertos frutos. Eso no evitará el dolor, desde luego, pero podrá colorearlo de cierto sentido, que no es poco.

No hace falta que nos convirtamos en Mr. Wonderful, únicamente que seamos prácticos. Y ya que alguna que otra vez nos llueven piedras, pues construir algo con ellas.