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El descanso


Descansar es necesario, pero a veces se nos olvida.


Cuando no sacamos tiempo para descansar, nuestro «yo interior» se toma la justicia por su mano y nos impone un descanso a modo de cansancio absoluto.

¿El problema? Que si no quiero parar y estoy taaaaan cansada que acabo tumbada en el sofá, es fácil que me sienta culpable, ya que no he elegido ese descanso. Puedo tener pensamientos como: “debería estar trabajando”, “debería estar recogiendo”, “debería estar contestando emails”.

¡Malditos «deberías»!

Total, que sale rentable hacer un break, elegir descansar, darte permiso para tocarte la nariz aunque sea un ratito. Verás cómo disfrutas más de esas pequeñas paradas.

Ya que tarde o temprano necesitamos momentos de descanso, al menos, los elijo y los disfruto.