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Conversaciones conmigo misma


Sí, yo también recreo conversaciones en mi cabeza. De diálogos que me gustaría tener, o que ya he tenido pero no fueron como esperaba, de discusiones imaginarias, o de cosas que nunca me he atrevido a decir. Además, en mi mente todo queda estupendo, me envalentono y digo lo que deseo decir de la forma exacta. Es maravilloso.

 

La realidad es diferente. Las conversaciones salen como salen. La tensión, los miedos, la inseguridad... Son elementos que nos bloquean a la hora de mantener una conversación importante, ya sea una discusión o no. Acabo diciendo cosas que no había pensado y olvido quizá información importante.

 

En cualquier caso, las conversaciones siempre van acompañadas de ese punto de espontaneidad que las hace diferentes a cómo las habías imaginado. No pasa nada, no te obsesiones porque hay muchas maneras de decir las cosas.

 

Imaginar es natural en el ser humano, pero aún siendo natural, la imaginación tiene el peligro de instalarnos en una realidad que no existe. De esta manera, la realidad que sí que existe nos puede frustrar más.

 

Si has tenido una conversación importante, céntrate únicamente en si el mensaje clave lo has mandado. No hace falta analizar cada detalle.

Si te recreas en conversaciones que no te atreves a tener, ojo, puede aumentar tu frustración. Quizá sea momento de sacar lo que tienes dentro.

 

Sea como sea, sale rentable huir de los perfeccionismos y de las expectativas rígidas. Apuesta por la naturalidad y por la sinceridad. Van cogidas de la mano.