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La tensión de estar en calma

La tensión de estar en calma Hay personas que han tenido una vida digamos que movidita. Con muchos problemas, conflictos, inestabilidad... se han movido en el caos y por tanto se han acostumbrado a él.Un día las cosas empiezan a mejorar, su vida coge otro rumbo y se encuentran en una situación con más paz y estabilidad. Pero, ¿sabes qué? No están acostumbradas a que las cosas vayan bien, por eso, cuando llega la calma les salta la alerta. Como si no pudieran relajarse. Hay una parte de su interior que está diciendo “no te confíes, seguro que algo malo acaba pasando”. No tiene nada que ver con la negatividad, sino con la falta de costumbre. Han aprendido que lo...

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Diálogo interno

Diálogo interno Ese pequeño dictador que tengo dentro, lo conozco muy bien.Es un señor que me dice que no puedo, que soy lo peor, que mi amiga o mi cuñado son mejores que yo, que todo lo hago mal o todo me va mal. Le encanta susurrarme que la gente va joder, que no me fíe, que al final siempre me llevo la peor parte. A veces le da por decirme que sola estaría mejor, que no merece la pena que me esfuerce porque total nadie lo valora. Y lo que más rabia me da es cuando me convence de que si alguien descubre que él forma parte de mí, saldrá corriendo.Es un mamón, de los pies a la cabeza....

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Acoger lo que sentimos

Acoger lo que sentimos A veces lo único que necesitamos es que alguien acoja y valide lo que estoy sintiendo. Que me permita sentirlo, que intente encontrarle un sentido. Y si no lo hay, que simplemente me acompañe.El ofrecer en seguida una visión positiva, puede generar culpa. Entonces, además de estar mal me sentiré culpable por ello.Para acoger bien el malestar de otro, empieza siempre mostrando interés y normalizando lo que siente. Lo que viene siendo empatía. Más adelante, si lo ves adecuado, ofrece soluciones y/o aporta un prisma más positivo.Aunque en ocasiones, sólo buscamos que nos acompañen en ese malestar hasta que se pase. Sin soluciones ni positivismos. Sólo con cariño.

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Autoexigencia

Autoexigencia La autoexigencia da que hablar. Parece que no tengamos claro si es buena o mala. En sí misma es algo estupendo. Nos lleva a tener miras altas y sacar recursos. No es tan buena cuando se coge de la mano de una compañera que quizá te suene: la rigidez. Ahí ya la hemos liado.Exigirse a uno mismo es aspirar, es establecer un plan de crecimiento, es incluso un signo de autoestima, porque encierra el mensaje de que merecemos algo grande (sin olvidar que a veces lo grande es pequeño, pero ese no es el tema). Pero cuando esa exigencia es rígida, cuando va acompañada de “deberías” de “tendrías”, de desprecios por no haber alcanzado X cosa. Se vuelve destructiva.Exígete...

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