-->

Heridas afectivas


Hay algunas experiencias que nos dejan heridas, grandes o pequeñas. Es muy nuestro ignorarlas, por eso de que «el tiempo lo cura todo». Al principio, esas heridas parecen dormidas, pero no, te están mirando por el rabillo del ojo para salir de un momento a otro.

A veces son experiencias más bomba, como un maltrato, abuso, pérdida importante, la noticia de un divorcio... otras veces, son experiencias más a la larga, pero igual de negativas. El sentirme poco atendida/o por mis padres, rechazos en el cole, la creencia de que soy idiota por sacar malas notas, tener menos amigos de lo deseado, etc.

Si no lo he sabido gestionar bien por falta de recursos, al tiempo, esa herida hace «toc toc». Llama a mi puerta. Le abro y me dice: «mira, soy una herida que te hiciste hace mucho tiempo y vengo a darte por saquito». Ahí es cuando empieza la ansiedad, la tristeza recurrente, la desmotivación, la inseguridad, el pánico.

Total, que es importante escuchar a tu propio cuerpo. Da señales y nos manda mensajes, no de WhatsApp pero casi.

Quizá, ahora mismo tu cuerpo te está diciendo: deja de aturullarte, para, para un momento y saca estas cositas que tienes dentro.

Si le haces caso, te aseguro que será un acierto. Ya que hacer limpieza interior tiene un efecto directo: PAZ.

Así que al lío, a escuchar a tu cuerpo serrano titi, que a parte de estar estupendo, ¡es muy sabio!


Dejar un comentario