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Diálogo interno


Diálogo interno

Ese pequeño dictador que tengo dentro, lo conozco muy bien.

Es un señor que me dice que no puedo, que soy lo peor, que mi amiga o mi cuñado son mejores que yo, que todo lo hago mal o todo me va mal. Le encanta susurrarme que la gente va joder, que no me fíe, que al final siempre me llevo la peor parte. A veces le da por decirme que sola estaría mejor, que no merece la pena que me esfuerce porque total nadie lo valora. Y lo que más rabia me da es cuando me convence de que si alguien descubre que él forma parte de mí, saldrá corriendo.

Es un mamón, de los pies a la cabeza. Por eso desde hoy le he declarado la guerra.

Porque lo que dice no tiene fundamento, porque nuuuuuunca tiene en cuenta la realidad, sólo juega con mis miedos. Y sobre todo porque estoy hasta las narices de su discurso. Es cutre y poco original.

Yo no soy él, no estoy a su disposición y no obedezco sus órdenes. Yo soy mucho mucho más que ese ridículo bigotudo. Y como me creo Katniss Everdeen, empiezo la revolución.

Yo soy más que mis miedos.

La irascibilidad

Cuando vemos que alguien es muy irascible, tendemos a pensar que es porque es “especialita”, o porque es muy sensible. Quizá el sentido de esas conductas vayan más allá.

Cuando actuamos con irascibilidad, cuando todo nos molesta, no es porque seamos unos pesados, sino porque interpretamos las situaciones de nuestro alrededor en clave de amenaza.

Es decir, algo me molesta porque consciente o inconscientemente lo interpreto como un ataque hacia mí.

Por ejemplo:

- Me hacen una broma = piensa que soy idiota.
  Alternativa: no sabe dónde está el límite de las bromas.
- Me dicen una palabra un poco más brusca = no me respeta nunca.
  Alternativa: se ha puesto nerviosa.
- No quiere quedar conmigo hoy = le doy absolutamente igual.
  Alternativa: le apetece descansar.
- No se ha acordado de mi entrevista de trabajo = no le importa lo que para mí es importante.
  Alternativa: ha tenido un despiste.

El problema no está en mi hipersensibilidad, sino en mi interpretación de lo que ha sucedido.

Por eso, si ves que tiendes a tener conductas irascibles, no te impongas no ser tan sensible, eso es imposible de controlar. Proponte interpretar más objetivamente cada situación. No dejes que tus fantasmas te la cuelen en ese momento.


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