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Soy una oreja


Soy una oreja

¿Eres una oreja?
Hay personas que tienen la virtud de incitar a otros a que se abran y descarguen lo que llevan dentro. Es algo que surge natural. Será porque transmiten empatía, o paz☮️, o que no van a juzgar, o simplemente confían en su criterio.

Si eres una oreja, sabrás lo satisfactorio que es que confíen en ti. Peeeeeero (siempre hay un pero), tendrás que tener cuidado de meterte demasiado en el papel y olvidarte de que otros también pueden ser orejas tuyas.

Cuando siempre me cuentan, pero yo no cuento, las relaciones con los demás se empobrecen, ya que son de una dirección. Además, te sentirás más incomprendido. Y claro, ¿cómo te van a entender si no les has dado la oportunidad de hacerlo?

No se trata de obligarte ni de medir lo que cuenta cada uno, simplemente intentar buscar momentos en los que seas tú quien te abres. Eso enriquece las relaciones, hace que te sientas más comprendido y te hace más humilde (sí, has leído bien, humilde).

Cuando vuelco mis preocupaciones me hago más humano, porque muestro que me afectan las mismas cosas que a todos los demás. No soy ningún tipo de súper woman. Y es un descanso saberlo.

Así que, orejas del mundo, os invito a esa apertura que tanto os puede aportar.